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lunes, 17 de noviembre de 2008

Cuerpo a la vista - Octavio Paz

Recogido por TERRANOVA:




Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.

Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.

Siempre hay abejas en tu pelo.

Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.

Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.

Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.

Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).

Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

Obra poética (1935-1988). Octavio Paz.
Seix Barral. Primera edición, diciembre 1990.

Déjame sueltas las manos - Pablo Neruda

Recogido por TERRANOVA:


Déjame sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión -sangre, fuego, besos-
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tu no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y está aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!
Déjame libres las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste-
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!

Autor: Pablo Neruda

lunes, 13 de octubre de 2008

Un beso nada más - Manuel M. flores

Recogido por TERRANOVA:


Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía;
un solo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos... me mataría.

¡Un beso nada más!... Ya su perfume
en mi alma derramándose, la embriaga;
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impacientes vaga.

¡Júntense con la tuya!... Ya no puedo
lejos tenerla de tus labios rojos...
¡Pronto!... ¡dame tus labios!... ¡tengo miedo
de ver tan cerca tus divinos ojos!

Hay un cielo, mujer, en tus abrazos;
siento de dicha el corazón opreso...
¡Oh! ¡Sosténme en la vida de tus brazos
para que no me mates con tu beso!

Manuel M. Flores
Poeta mexicano

sábado, 4 de octubre de 2008

El sueño - Pablo Neruda

Recogido por TERRANOVA:

Imagen: El sueño - Pablo Picasso

Andando en las arenas yo decidí dejarte.
Pisaba un barro oscuro
de mí, que pesabas
como piedra cortante,
y elaboré tu pérdida
paso a paso:
cortarte las raíces,
soltarte sola al viento.

Ay, en ese minuto,
corazón mío, un sueño
con sus alas terribles te cubría.

Te sentías tragada por el barro,
y me llamabas y yo no acudía,
te ibas, inmóvil, sin defenderte
hasta ahogarte en la boca de arena.

Después mi decisión
se encontró con tu sueño,
y desde la ruptura
que nos quebraba el alma
surgimos limpios otra vez, desnudos,
amándonos sin sueño, sin arena,
completos y radiantes,
sellados por el fuego.

Pablo Neruda

lunes, 29 de septiembre de 2008

El aire ya no es aire, sino aliento... - Miguel Otero Silva

Recogido por TERRANOVA:

Autor de imagen: Desconocido

El aire ya no es aire, sino aliento;
el agua ya no es agua, sino espejo,
porque el agua es apenas tu reflejo
y ruta de tu voz es sólo el viento.

Ya mi verso no es verso, sino acento;
ya mi andar no es andar, sino cortejo,
porque vuelvo hacia ti cuando te dejo
y es sombra de tu luz mi pensamiento.

Ya la herida es floral deshojadura
y la muerte es fluencia de ternura
que a ti me liga con perpetuos lazos:

tornóse en rosa espléndida la herida
y ya no es muerte, sino dulce vida,
la muerte que me das entre tus brazos.

Poeta Venezolano 1908-1985

domingo, 14 de septiembre de 2008

Canción de otoño en primavera - Ruben dario

Recogido por TERRANOVA:



Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

Ruben Dario

Nicaragua ( 1867 - 1916 )

martes, 2 de septiembre de 2008

Erótica y estrategia - Juan Daniel Perrotta


Recogido por TERRANOVA:


Balbuceas algo sobre nuestra amistad
y retrocedes
como delimitando una zona de seguridad
ante la inevitable guerra
Yo pongo mi índice sobre tus labios
después de
claramente
acercarme a tus fronteras
Digo que bien sabes el afecto que te tengo
Artero
debilito tus posiciones artilladas
dejando caer besos explosivos
haciendo que mis labios desciendan
paracaidistas
al sur
al sur
entre la fronda
Y debe ser cierto
que el sur es estratégico
importante
a juzgar por lo encarnizado de la batalla
que ahora allí se libra
mientras contraes
contraes
desesperada
como queriendo expulsar
la avanzada de mi ejército
que golpea
acompasadamente
en tu territorio.

Juan Daniel Perrotta

lunes, 11 de agosto de 2008

Poema de los muslos - Jaime Sabines

Recogido por TERRANOVA:

Dulces muslos deseados,
íntima piel suave,
mujer en muslos dulces,
¿dónde estás? ¿qué ha quedado
de ti? Para mi boca
el aire calcinado.
Muslos de amor,
amantes, apretados,
tiernos, desnudos, sellados.
Esbeltos de mis ojos,
maduros de mis labios,
crecidos de mi lengua
espiritual, en vano.
Muslos de mi cuello derrotado,
lugar de mis mejillas en descanso,
sitio de mis dientes morados,
venero de salivas,
última cosa de mis manos,
encierro de palomas, trago
de sangre, vértigo usado,
cuchilla de mi corazón guillotinado.
Muslos redondos, llenos,
muslos de mi mujer y mi costado,
y de aire raro.
De menta de espanto.
De olor derretido
y quemado.

Muslos separados,
muslos a horcajadas del diablo,
muslos por todas partes,
multiplicados,
empalizada de muslos
alrededor del solitario,
abrazo de muslos lentos
al desesperado.
Muslos de mujer mordida
retorciéndose y matando.

Brasa de muslos
en la cama del casto.
Sábanas con piel de muslo,
musgo de muslo en la mano.
Muslos que querían muslos,
boca que quería estrago,
vara de carne maciza
sobre los muslos sonando.
Y yo volviendo,
entrando,
y tus muslos abiertos
pozo de los ojos cerrados,
sombra de la lumbre con hambre,
muslos derramados.
Hora de la cabeza caída,
tiempo amargo,
aquí estoy, aquí, largo,
tendido, extraño,
de piel de muslo rodeado,
de substancia dulce
y espeso caos.
Muslos con senos duros,
con leche, con sal, untados
de olor, sangrados,
con toda mujer, con hombros,
con espaldas; como brazos,
como pitones quebrados,
pero muslos, pero vivos,
dulcísimos, apretados.

Morir de asfixia,
de muerte de muslo, blando
lecho derribado,
de muerte de agua sonora
en el corazón sonando,
de muslos, de muerte obscura
obscureciendo y sonando.
Morir de oídos sombríos
contigo, hogar de sangre,
lívidos, acabando.

Jaime Sabines

México ( 1926- 1999 )

viernes, 8 de agosto de 2008

Tu geografía - Francisco Alvarez (Poema erótico)

Recogido por TERRANOVA:Permíteme explorar tu geografía
y aprender los secretos de tu historia.
Yo te abriré el caudal de mi memoria,
me guardarás en ti, y tú serás mía.

Contemplaré de cerca tu paisaje,
observándolo dulce y lentamente,
y con el gesto alegre y sonriente
aprestaré mi cuerpo para el viaje.

Desataré en mis manos diez corceles
para escalar las cumbres de tus senos..
Cabalgarán sin bridas y sin frenos,
y volverán cargados de laureles.

Se adentrarán en la espesura densa
de tus cabellos ondeando al viento,
y con un galopar raudo y violento
descenderán a la llanura inmensa.

Sus cascos herirán la superficie
de tu vientre desnudo, terso y suave,
y en un trote solemne, firme y grave,
llegarán al confín de la planicie.

Pasarán por tus muslos temblorosos
flotando de sus crines las banderas,
y lanzarán al aire en sus carreras
relinchos estridentes y furiosos.

Yo soltaré las águilas reales
de mis labios en torno a tus montañas,
y rondarán las verdes espadañas
en manso vuelo y suaves espirales.

Y buscarán el nido de tu boca
y las laderas de tu esbelto cuello,
y en su revuelo fulgurante y bello
sentirás su aleteo que te toca.

Sus plumas rozarán tu piel caliente,
despertando en tu cuerpo la agonía
de un más, y un más aún, y un todavía,
y un ansia de alargar este presente.

Libertaré al león que ruge dentro,
y con rítmicos saltos elegantes,
y el poder de un rebaño de elefantes,
se lanzará hacia el misterioso centro..

Irá con furia atávica y salvaje,
buscará la recóndita caverna,
penetrará con fuerza de galerna,
a través de la fronda y el ramaje.

Y tras la caza audaz y agotadora
reposará su cuerpo fatigado,
tendido al interior, aletargado,
pero alerta su mente cazadora.

Permíteme explorar tu geografía
y aprender los secretos de tu historia.
Yo te abriré el caudal de mi memoria,
me guardarás en ti, y tú serás mía.


Francisco Alvarez - Poeta Español

martes, 29 de julio de 2008

Amor matemático

Recogido por TERRANOVA:

Te adoro Matemáticamente con un Amor Trigonometral...

ya que prácticamente y teóricamente

eres mi Sistema Decimal...

Deriva parcialmente mi Amor y busca

Semblanza hallarás un Mínimo y también en mis Temores

y...un Máximo en mis Esperanzas...

Todo tu Amor es un Teórema descriptivo que...

Ojala pudiera Resolver...

Besaría tus Labios Proyectivos

con la Integral Triple de mi Ser...

Tú estás en mis Cuatro Operaciones...

Yo te Resto...

Te Sumo y te Divido y...

son tus Ojos en mis Pizarrones

la "X" del Recuerdo y del Olvido...

Autor: Desconocido

miércoles, 23 de julio de 2008

Hundido a mi silencio - Yanira Soundy

Recogido por TERRANOVA:

Me vestiré sin prisa,
mientras tu luz anida
en el gemido de mi pecho,
encadenada a tus surcos,
tus barrancos y tus selvas.

Me vestiré sin prisa con la piel solitaria,
hecha colina virgen y volcán en llamas.
Tendré la sangre en celo
encadenada a tu batalla,
y tú serás vertiente y filo
en el temblor de la mañana.
Mecido en el aroma de una paz frondosa,
beberás hasta el fondo mi conciencia.

Me vestiré sin prisa, absorta frente al agua,
al viento y a las rosas,
en el suspiro invisible que vela mi silencio,
con la alegría en los ojos
y un olor a ritmo y tierra.
Recorreré la ruta de tu cuerpo ya sin miedo,
y tú, ceñido a mí,
te fundirás tormentoso a mi silencio.
Y de nuevo sí...
encadenada a tu campo,
tu estanque y tu redil celeste,
improvisaré frutales y nidos de espumas.
Después, cuajado de tristeza... me acosarás,
y al pie de mi ventana dolerás entre mis dudas.
Me obligarás a quererte y te querré ,
lejos del río y de la entrega.

Yanira Soundy ( El Salvador 1964 )

martes, 22 de julio de 2008

Pena y alegria del amor - Rafael de León

Recogido por TERRANOVA:

Mira cómo se me pone
la piel cuando te recuerdo...

Por la garganta me sube
un río de sangre fresco
de la herida que atraviesa
de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos
y cuchillos en los dedos
y en mi sien una corona
hecha de alfileres negros.

Mira cómo se me pone
la piel ca vez que me acuerdo
que soy un hombre casao
¡y sin embargo, te quiero!

Entre tu casa y mi casa
hay un muro de silencio,
de ortigas y de chumberas,
de cal, de arena, de viento,
de madreselvas oscuras
y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca
lo pueda saltar el pueblo
que anda rondando la llave
que guarda nuestro secreto.
¡Y yo bien sé que me quieres!
¡Y tú sabes que te quiero!
y lo sabemos los dos
y nadie puede saberlo.

¡Ay, pena, penita, pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría,
quererte como te quiero!

Cuando por la noche a solas
me quedo con tu recuerdo
derribaría la pared
que separa nuestro sueño,
rompería con mis manos
de tu cancela los hierros,
con tal de verme a tu vera,
tormento de mis tormentos,
y te estaría besando
hasta quitarte el aliento.
Y luego, qué se me daba
quedarme en tus brazos muerto.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Nuestro amor es agonía,
luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida,
luna, rosa, sol y viento.
Es morirse a cada paso
y seguir viviendo luego
con una espada de punta
siempre pendiente del techo.

Salgo de mi casa al campo
sólo con tu pensamiento,
por acariciar a solas
la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo
cuando venías del pueblo
y que no te he dicho nunca,
mi vida, que yo lo tengo.
Y lo estrujo entre mis manos
lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales
y las repito en silencio
para que ni el campo sepa
lo que yo te estoy queriendo.

Ayer, en la Plaza Nueva,
—vida, no vuelvas a hacerlo—
te vi besar a mi niño,
a mi niño, el más pequeño,
y cómo lo besarías
—¡ay, Virgen de los Remedios!—
que fue la primera vez
que a mí me distes un beso.
Llegué corriendo a mi casa,
alcé mi niño del suelo
y sin que nadie me viera,
como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola
mordió mi boca tu beso.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Mira, pase lo que pase,
aunque se hunda el firmamento,
aunque tu nombre y el mío
lo pisoteen por el suelo,
y aunque la tierra se abra
y aun cuando lo sepa el pueblo
y pongan nuestra bandera
de amor a los cuatro vientos,
sígueme queriendo así,
tormento de mis tormentos.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Rafael de León

Romance para aquel hijo que no tuve contigo

Recogido por TERRANOVA:

Hubiera podido ser
hermoso como un jacinto
con tus ojos y tu boca
y tu piel color de trigo,
pero con un corazón
grande y loco como el mío.
Hubiera podido ir,
las tardes de los domingos,
de mi mano y de la tuya,
con su traje de marino,
luciendo un ancla en el brazo
y en la gorra un nombre antiguo.


Hubiera salido a ti
en lo dulce y en lo vivo,
en lo abierto de la risa
y en lo claro del instinto,
y a mí... tal vez que saliera
en lo triste y en lo lírico,
y en esta torpe manera
de verlo todo distinto.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!


Tres caballos, dos espadas,
un carro verde de pino,
un tren con cuatro estaciones,
un barco, un pájaro, un nido,
y cien soldados de plomo,
de plata y oro vestidos.


¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
¿Te acuerdas de aquella tarde,
bajo el verde de los pinos,
que me dijiste: -- ¡Qué gloria
cuando tengamos un hijo! ?


Y temblaba tu cintura
como un palomo cautivo,
y nueve lunas de sombra
brillaban en tu delirio.
Yo te escuchaba, distante,
entre mis versos perdido,
pero sentí por la espalda
correr un escalofrío...
Y repetí como un eco:


"¡Cuando tengamos un hijo!..."
Tú, entre sueños, ya cantabas
nanas de sierra y tomillo,
e ibas lavando pañales
por las orillas de un río.
Yo, arquitecto de ilusiones
levantaba en equilibrio
una torre de esperanzas
con un balcón de suspiros.


¡Ay, qué gloria, amor, qué gloria
cuando tengamos un hijo!
En tu cómoda de cedro
nuestro ajuar se quedó frío,
entre azucena y manzana,
entre romero y membrillo.
¡Qué pálidos los encajes,
qué sin gracia los vestidos,
qué sin olor los pañuelos
y qué sin sangre el cariño!


Tu velo blanco de novia,
por tu olvido y por mi olvido,
fue un camino de Santiago,
doloroso y amarillo.
Tú te has casado con otro,
yo con otra hice lo mismo;
juramentos y palabras
están secos y marchitos
en un antiguo almanaque
sin sábados ni domingos.


Ahora bajas al paseo,
rodeada de tus hijos,
dando el brazo a... la levita
que se pone tu marido.


Te llaman doña Manuela,
llevas guantes y abanico,
y tres papadas te cortan
en la garganta el suspiro.
Nos saludamos de lejos,
como dos desconocidos;
tu marido sube y baja
la chistera; yo me inclino,
y tú sonríes sin gana,
de un modo triste y ridículo.


Pero yo no me doy cuenta
de que hemos envejecido,
porque te sigo queriendo
igual o más que al principio.


Y te veo como entonces,
con tu cintura de lirio,
un jazmín entre los dientes,
de color como el del trigo
y aquella voz que decía:
"¡Cuando tengamos un hijo!..."


Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
"¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!..."

Rafael de León

domingo, 20 de julio de 2008

Poema del renunciamiento - José Angel Buesa

Recogido por TERRANOVA:


Pasaras por mi vida sin saber que pasaste.
Pasaras en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamás lo sabrás.

Soñare con el nácar virginal de tu frente;
soñare con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñare con tus labios desesperadamente;
soñare con tus besos ... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amare más que nunca ... y jamás lo sabrás.

Yo te amare en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima ... ¡y jamás lo sabrás!

Autor: José Angel Buesa (Poeta cubano, 1910-1982).

Hoy me haces falta - Edgar Oceransky

Recogido por TERRANOVA:



Hoy me haces falta
en cada pedacito de la almohada,
en la terrible anchura de mi cama
hoy me haces falta amor
en cada palpitar del corazón

Hoy me haces falta
igual que ayer y en cada día que pasa
En el concierto el sábado en la plaza
hoy me haces falta amor
en el mensaje del contestador

Y al otro lado de la noche
mi alma se enfrenta al horizonte
y abre las alas cruza las aguas
llega al camino que te esconde
hoy me haces falta amor
de carne y hueso me haces falta hoy

Hoy me haces falta
para abrazarte fuerte a mis espaldas
para cambiar la melodía cansada
hoy le haces falta amor
al agua que me nubla la visión

Hoy le haces falta
al solitario acorde en mi guitarra
al verso que se atora en mi garganta
hoy me haces falta amor
para poner un verso en mi canción

Y al otro lado de la noche
mi alma se enfrenta al horizonte
y abre las alas cruza las aguas
llega al camino que te esconde
hoy me haces falta amor
de carne y hueso me haces falta hoy
Edgar Oceransky

jueves, 10 de julio de 2008

Encuentro Pasional

Recogido por TERRANOVA:


Tus ojos me perforan al mirarme
siento el fuego en tu mirada,
no sé si es mirar o me desnudas,
me taladras el alma, me devoras.
Son imanes y no puedo negarme
y en el medio de nosotros
ya no existe nadie,
desaparecen todos.
Solo tu…
Solo yo…
Y estas ansias.

La música nos envuelve, nos embriaga.
Tu vista no me pierde, no quiero perderme.

Deseos que perturban el pensar…
Deseos que están a flor de piel…
que florecen a flor de boca, ansiedad loca
de ese beso que se tarda en llegar…

Mantenemos la distancia
nuestros ojos no se apartan
y es un diálogo sin palabras
que nos quita el aliento
entre nuestros pensamientos
que nos llaman, nos reclaman.

La noche trae el misterio
que debemos descubrir,
en algún momento has de venir
solamente intento sonreír.

Siento que el alma me grita
el corazón me galopa
las sienes me palpitan
viendo como te acercas a mi.

Estamos frente a frente,
me invitas en silencio…
En el suave balanceo de estas notas
a tus brazos sin temor yo me entrego enlazas mi cintura
tu cuello rodeo, el abrazo da nacer a la pasión
que explota en la llegada de ese beso
del cual han disfrutado nuestras miradas.

Sin hablar, tan solo con mirarte, acepto
que nos perdamos en la noche y en el tiempo
son más fuerte los nuevos sentimientos
que el temor a un mañana incierto.
Nos perdemos entre calles de penumbras
encontrándonos entre caricias que nos alumbran.

Llegamos, no sé donde
solo sé que estamos solos en una alcoba
ninguno de los dos ha dicho nada
le damos libertad a la lujuria
que nos taladra desde que se cruzaron
sin saber ¿cómo o por qué?, nuestras miradas.

Autor: Alfonsina Pais

sábado, 28 de junio de 2008

El insecto - Pablo Neruda

Recogido por TERRANOVA:


pequeno insecto na rosa by ~gormes on deviantART

EL INSECTO

De tus caderas a tus pies
quiero hacer un largo viaje.

Soy más pequeño que un insecto.

Voy por estas colinas,
son de color de avena,
tienen delgadas huellas
que sólo yo conozco,
centímetros quemados,
pálidas perspectivas.

Aquí hay una montaña.
No saldré nunca de ella.
¡Oh qué musgo gigante!
¡ Y un cráter, una rosa
de fuego humedecido!

Por las piernas desciendo
hilando una espiral
o durmiendo en el viaje
y llego a tus rodillas
de redonda dureza
como a las cimas duras
de un claro continente.

Hacia tus pies resbalo,
a las ocho aberturas,
de tus dedos agudos,
lentos, peninsulares,
y de ellos el vacío
de la sábana blanca
caigo, buscando ciego
y hambriento tu contorno
de vasija quemante!

Autor: Pablo Neruda

El viento es un caballo - Amado Nervo

Recogido por TERRANOVA:

El viento es un caballo:

óyelo cómo corre

por el mar, por el cielo.

Quiere llevarme: escucha

cómo recorre el mundo

para llevarme lejos.

Escóndeme en tus brazos

por esta noche sola,

mientras la lluvia rompe

contra el mar y la tierra

su boca innumerable.

Escucha como el viento

me llama galopando

para llevarme lejos.

Con tu frente en mi frente,

con tu boca en mi boca,

atados nuestros cuerpos

al amor que nos quema,

deja que el viento pase

sin que pueda llevarme.

Deja que el viento corra

coronado de espuma,

que me llame y me busque

galopando en la sombra,

mientras yo, sumergido

bajo tus grandes ojos,

por esta noche sola

descansaré, amor mío.

Amado Nervo

lunes, 23 de junio de 2008

Setenta balcones y ninguna flor - Baldomero Fernàndez Moreno

Recogido por TERRANOVA:
FOTO: La Pedrera (Barcelona, España)
Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor...
A sus habitantes, Señor, qué les pasa
Odian el perfume, odian el color
La piedra desnuda de tristeza agobia,
dan una tristeza los negros balcones
No hay en esta casa una niña novia
No hay algún poeta bobo de ilusiones
Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín
En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín
Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave...
Setenta balcones y ninguna flor.

Baldomero Fernàndez Moreno

domingo, 22 de junio de 2008

UNA MUJER DESNUDA Y EN LO OSCURO - Mario Benedetti

Recogido por TERRANOVA:
Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
 Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
 
 Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
 
 Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.